La Confederación LGBT Española COLEGAS pide al Ministro de Exteriores de España, José Manuel García-Margallo, estos días en una visita a la República Islámica de Irán, que hable sobre los derechos humanos a los dirigentes iraníes, uno de los países donde peor se cumplen los derechos humanos tanto de mujeres, homosexuales y otras minorías étnicas y religiosas.

Desde COLEGAS solicitamos al ministro Margallo durante su visita a un país negacionista de la propia existencia de los homosexuales y donde se nos ahorca públicamente en gruas, a que incorpore un discurso sobre los derechos humanos y la importancia que éstos tienen en nuestro país y no se limite exclusivamente a temas económicos. Como entre tantos otros temas, la política exterior española aún no ha incorporado este tipo de discursos en sus relaciones con otros países, compatibilizándolo con las relaciones meramente economicistas”, ha declarado Paco Ramírez, presidente de COLEGAS.

Desde la Revolución Iraní de 1979, grupos LGBT y de derechos humanos han denunciado una intolerancia grande por parte del gobierno hacia la comunidad gay iraní, haciendo de la homosexualidad un crimen bajo el góbierno teocrático islámico con condena a muerte, y se calcula unas 4.000 ejecuciones de homosexuales. De todos es conocida la afirmación por parte del Presidente Ahmanidejah declarando en que en su país no existen los gays… Lo que en parte debe ser cierto, no existen, porque se los detiene, se los juzga y se los condena a muerte. Este genocidio silencioso de ahorcamientos aún continúa, y actualmente están condenados a muerte unos 10 jóvenes gays, y la sombra de la horca aún continúa al acecho de miles de hombres homosexuales y bisexuales en Irán”, apostilla Paco Ramírez.

Irán es uno de los países del mundo que mayor condenas a muerte realiza, junto a China o Corea del Norte. La condena a muerte de personas que cometieron delitos cuando eran menores de edad están prohibidas por el derecho internacional, pero Irán aún las sigue manteniendo. Además de la persecución y condena a muerte de homosexuales, las mujeres, y otras minorías étnicas y religiosas son perseguidas profusamente en Irán. Por influencia de la ley islámica se aplica condena a muerte a conductas que en la mayoría de los países ni siquiera merecen un reproche penal como el adulterio, el abandono del Islám, y la blasfemia y brujería”, concluye Ramírez.