| MÉXICO DIVIDO POR EL MATRIMONIO HOMOSEXUAL |
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En 1965 la Suprema Corte de Estados Unidos declaró que la Constitución protege el derecho a la privacidad en la recámara matrimonial. Diecisiete años después, en el caso de Bowers, decidió por el contrario que los homosexuales no son sujetos de la protección constitucional, ni siquiera en la recámara nupcial. La política de considerar como criminal a un homosexual se canceló en 2003, en que la Corte, en el caso de Lawrence, invalidó las leyes de sodomía de Texas. La reacción en contra de la decisión fue brutal. El reverendo Pat Robertson, candidato presidencial en 1992, lanzó una tremenda ofensiva de oraciones durante 21 días. Richmond Lessner, del Consejo de Investigación Familiar dijo que la bigamia, el incesto, la bestialidad, la prostitución y todo lo que se imaginen está protegido por las leyes. El presidente de la Coalición Cristiana de Alabama imploró a Dios la misericordia para Estados Unidos. Otro fanático religioso en Sacramento dijo que la decisión de la Corte era de proporciones bíblicas. Todo esto sucedió sin que George W. Bush, un presidente conservador y ferviente cristiano, pretendiera orientar o modificar el criterio de la Corte. En cuanto a los matrimonios entre personas del mismo sexo, la Suprema Corte de Massachusetts utilizó el precedente federal en Lawrence, para permitir el matrimonio entre homosexuales, con todos los derechos inherentes, incluyendo la adopción. Estados Unidos allanó el camino para que en ese país los homosexuales sean iguales jurídicamente a los demás. Como declaró recientemente el presidente del Tribunal Superior de Justicia del DF, Edgar Elías, los homosexuales mexicanos han podido adoptar y de hecho hay adopciones de homosexuales antes de la reforma, porque en México, al contrario de lo que sucedió en Estados Unidos, nunca se ha dado una diferenciación jurídica entre personas heterosexuales y homosexuales. Por supuesto que habrá que resolver problemas, dice Elías: ¿Qué apellido va primero, el del padre o el de la madre? ¿Quién es el padre y quién la madre? En realidad a lo que se requiere es que se fortalezca el papel de los jueces para resolver estos problemas cuando se presenten y se reorganice el sistema estatal que atiende los procedimientos de adopción. En el mundo, los países democráticos, como el que aspiramos tener, han resuelto estos problemas. En España en 2005 se legisló para permitir los matrimonios entre homosexuales. Zapatero, presidente del gobierno español, declaró que la ley del matrimonio entre homosexuales es “un paso más en el camino de la libertad y la tolerancia”. Señaló además que con ello eso construye “un país más decente, porque una sociedad decente es aquella que no humilla a sus miembros”. Lo que para lo españoles democráticos es decencia, para los panistas en el gobierno es indecencia. La Suprema Corte tendrá que decidir por cuál ruta de la decencia deberá transitar nuestro país, al menos mientras los panistas sigan en Los Pinos.
exonline.com.mx | Mario Melgar | 09/02/2010 |
México está dividido. El matrimonio entre personas del mismo sexo ha dado un motivo más al Presidente para confrontar al país. Un grave error de Calderón ha sido intentar la acción de inconstitucionalidad para anular las reformas del Distrito Federal. Mientras el Presidente habla de unidad, introduce en la agenda política motivos de disolución comunitaria. Lo prudente hubiera sido dejar que la reforma del DF siguiera su curso. Calderón debería ser el presidente de todo México y no el promotor de la agenda ideológica del PAN. Su declaración de que la Constitución prohíbe el matrimonio entre personas del mismo sexo, no solamente es supina ignorancia jurídica, sino una intromisión contra la independencia judicial.




