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LOS PSICÓLOGOS RECHAZAN LAS TERAPIAS "ANTIGAY"

FECHA : 23/06/10

FUENTE : New York AP

Nueva York/AP — La Asociación Americana de Sicología (APA, en inglés) declaró que profesionales de salud mental no deben decirle a sus clientes homosexuales que pueden convertirse en heterosexuales por medio de terapia u otros tratamientos.

En una resolución aprobada por el Consejo de Gobierno de la APA, y en un informe adjunto, la asociación hizo público su rechazo total a la “terapia reparativa”—un concepto adoptado por un pequeño pero persistente grupo de terapeutas y que a menudo se alían con los conservadores religiosos y que sostienen que los gays pueden cambiar.

No hay evidencia sólida de que tal cambio sea probable, dice la resolución, aprobada por un voto de 125 a 4. En su declaración la APA dice que algunas investigaciones sugieren que esfuerzos para producir un cambio podría ser perjudiciales, que conducen a la depresión y a tendencias suicidas.

En lugar de buscar ese cambio, la APA instó a los terapeutas a estudiar múltiples opciones —que pueden oscilar desde el celibato a cambiar de iglesias— para así ayudar a los clientes a llevar una vida espiritualmente gratificante en casos en los que su orientación sexual esté en conflicto con la fe religiosa.

Anteriormente la APA había criticado la terapia reparativa, ahora un grupo de trabajo integrado por seis miembros le da más peso a esta posición. Ellos repasaron 83 estudios sobre el cambio de orientación sexual conducidos desde 1960. Su informe fue aprobado por Consejo de Gobierno de la APA en Toronto, donde se realizó la reunión anual de la asociación que cuenta con 150.000 miembros.

El informe, en su detallado estudio, abre nuevos caminos sobre cómo deben los terapeutas tratar con clientes gay que luchan por permanecer fieles a una fe religiosa que desaprueba la homosexualidad.

Judith Glassgold, una sicóloga de Highland Park, Nueva Jersey, quien presidió el grupo de trabajo, dijo que espera que el documento pueda ayudar a calmar el polarizado debate entre los conservadores religiosos que creen en la posibilidad de cambiar la orientación sexual y la gran cantidad de profesionales de la salud mental que rechazan esa opción.

“Ambas partes tienen que educarse mejor”, dijo Glassgold en una entrevista. “Los sicoterapeutas religiosos tienen que abrir sus ojos a los aspectos potenciales positivos de ser gay o lesbiana. Los terapeutas seculares tienen que reconocer que hay algunos que escogen su fe sobre su sexualidad”, aseguró.

En el trato con clientes homosexuales de creencias conservadoras, dice el informe, los terapeutas deben ser “muy prudentes” para sugerir tratamientos dirigidos a modificar sus atracciones hacia personas del mismo sexo.

“Los profesionales pueden ayudar a los clientes por medio de terapias que no intenten cambiar la orientación sexual, sino que impliquen la aceptación, el apoyo y la exploración de la identidad y el desarrollo sin imponer un resultado identidad específico”, dice el informe.

“Tenemos que desafiar a la gente a ser creativos”, dijo Glassgold.

Sugirió que clientes devotos pueden centrarse en aspectos generales de la religión, tales como la esperanza y el perdón, para así trascender las creencias negativas sobre la homosexualidad o mantenerse fieles a su fe original, dentro de sus límites — por ejemplo, aceptando el celibato— o encontrar una fe que acepte a los gays .

“No hay evidencia que defina que el cambio de terapia funciona, pero estas personas vulnerables se ven tentadas a probarlos, y cuando no funcionan se sienten doblemente aterrados”, dijo Glassgold. “Uno debe ser honesto con la gente y decir: ‘Puede ser que esto no cambie su orientación sexual, pero podemos ayudar a explorar las opciones que tiene’”, indicó.

Una de las mayores organizaciones que promueven la posibilidad de cambiar la orientación sexual es Exodus International. Esta es una red de pastores cuyo mensaje es: “Liberación de la homosexualidad a través del poder de Jesucristo”.

Su presidente, Alan Chambers, se autodescribe como alguien que “superó la indeseada atracción por el mismo sexo”. El, junto con otros evangélicos, se reunió con representantes de la APA después que se formara el grupo de trabajo en el 2007, y expresó su satisfacción con partes que surgieron del informe.

El sicólogo evangélico, Mark Yarhouse, de la Universidad Regent, elogió el informe de la APA por instar a un enfoque creativo a las creencias religiosas de los clientes gay, pero al igual que Chambers está en desacuerdo con el escepticismo sobre el cambo de la orientación sexual.

El grupo de trabajo de APA tomó como punto de partida la convicción de que la homosexualidad es una variante normal de la sexualidad humana, no un trastorno, y que a pesar de ello no deja de ser estigmatizante en formas que pueden tener consecuencias negativas.

El informe dice que el subgrupo de gays interesado en cambiar su orientación sexual ha evolucionado a lo largo de las décadas y que ahora está compuesto, mayoritariamente, por hombres blancos, bien educados, cuya religión es una parte importante en sus vidas y que son miembros de grupos conservadores cuyas creencias desaprueban la homosexualidad.

“La fe religiosa y la sicología no tienen que verse como opuestos entre sí”, dice el informe, en apoyo a los enfoques “que integran conceptos de sicología de religión y de sicología moderna para de la orientación sexual”.

Perry Halkitis, un sicólogo de la Universidad de Nueva York que preside el comité de la APA que se ocupa de temas de gays y lesbianas, elogió el informe por su equilibrio.

“Cualquiera que tome decisiones basadas en criterios científicos quedará satisfecho”, dijo. “Como médico, uno tiene que tratar a la persona en su totalidad, para algunos, la fe es un aspecto muy importante de quienes son”, anotó Halkitis.

El informe también aborda el tema de si se debe someter a los adolescentes a terapia que esté dirigida a alterar su orientación sexual. Cualquier enfoque de este tipo debe “maximizar la libre autodeterminación” y sólo debe realizarse con el consentimiento del joven, según el informe.

Wayne Besen, un activista de los derechos homosexuales que ha tratado de desacreditar el movimiento de los llamados “ex-gay”, aceptó las conclusiones de la APA.

“La terapia de ex-gay es una profunda parodia que ha dado lugar a tragedias sin sentido, y nos place que la APA ha abordado este flagelo sicológico”, dijo Besen

 

 

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